La importancia del bienestar animal para prevenir la gripe aviar

La transición hacia prácticas más éticas no solo contribuye a mejorar la calidad de vida de las aves, sino que también podría disminuir los riesgos de enfermedades, como la gripe aviar y la salmonela, beneficiando así a toda la sociedad.

07/02/2025

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La actual situación de la gripe aviar en el mundo ha llevado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a declarar un estado de riesgo alto y a implantar una serie de medidas para contener la propagación del virus. Si bien las medidas del gobierno, como la prohibición de la cría de gallinas al aire libre - salvo casos excepcionales en los que se permite pero con el uso de redes y aislamiento - , buscan mitigar el riesgo de contagio, es crucial analizar si estas abordan la raíz del problema y ver cómo están vinculadas a la cuestión del bienestar animal.

La propagación de la gripe aviar no puede desvincularse de las condiciones en las que se crían las aves. Las granjas que operan bajo métodos intensivos, con hacinamiento y limitaciones de espacio, crean un ambiente propicio para la transmisión de enfermedades. Este problema no es solo una cuestión ética, sino que también se traduce en riesgos reales para la salud humana. Estas explotaciones se convierten en verdaderos caldos de cultivo para la propagación de virus como el de la influenza aviar, que ya se ha cobrado al menos una vida humana en Estados Unidos.

El informe de la UNEP y el ILRI (2020): “Preventing the next Pandemic: Zoonotic diseases and how to break the chain of transmission” destaca la estrecha relación entre la intensificación de la producción ganadera y el aumento de enfermedades zoonóticas. Las prácticas de cría intensiva, caracterizadas por el hacinamiento y el estrés en las aves, generan un ambiente propicio para la propagación del virus: la concentración de animales en espacios reducidos facilita la transmisión rápida del virus entre individuos sanos y enfermos.

Y no nos olvidemos del estrés.


Cuando un pollo sufre estrés por hacinamiento, mal manejo, altas temperaturas, etc. su cuerpo aumenta la liberación de cortisol y catecolaminas (las hormonas del estrés)


Estas tienen un efecto directo en el sistema inmune pues reducen la producción de linfocitos y anticuerpos y por lo tanto, suprimen la respuesta inmunitaria ante infecciones.

Además, también activan los mecanismos de la inflamación, por lo que en caso de producirse una infección cuando el animal está expuesto a un estrés prolongado, este tiene agotado este recurso para combatir dicha infección.

Otros efectos importantes del estrés en los pollos es la afectación del equilibrio de la microbiota intestinal y una reducción en la absorción de nutrientes, también causado por los altos niveles de cortisol. Esto los hace aún más susceptibles a infecciones por Salmonella y E. Coli (entre otras), especialmente problemáticas en estos animales y transmisibles al ser humano.

Por otro lado, la proximidad de las granjas avícolas a hábitats naturales, como señalan UNEP e ILRI, aumenta el riesgo de contacto entre aves domésticas y silvestres, facilitando la transmisión del virus de las aves silvestres a las aves de corral.  El concepto de “dilution effect”, descrito en el informe, sugiere que una mayor biodiversidad y menor densidad de animales podrían reducir la transmisión de patógenos.  En contraposición, las granjas intensivas con baja biodiversidad y alta densidad animal crean un entorno favorable para la proliferación y dispersión de enfermedades. Por ello, proteger el medio ambiente y acabar con la ganadería intensiva es urgente si no queremos revivir una pandemia en pleno siglo XXI.

La prohibición de criar aves al aire libre, salvo cuando se usen redes de contención, impuesta por el Ministerio de Agricultura, si bien intenta reducir el contacto con aves silvestres, representa una medida reactiva que ignora los aspectos fundamentales del bienestar animal, según los análisis de expertos y la evidencia científica. El informe de la UNEP e ILRI pone el énfasis en la importancia de plantear estrategias de manera proactiva que aborden las causas subyacentes de los brotes zoonóticos, en lugar de soluciones a corto plazo que no se ocupen de las condiciones deficientes en las granjas. Se trata de un enfoque basado solo en restricciones, omitiendo la necesidad de mejorar el bienestar animal.


De hecho, el confinamiento forzado podría, paradójicamente, aumentar el estrés y la vulnerabilidad de las aves a enfermedades


En este contexto, la campaña "Adiós código 3" del Observatorio de Bienestar Animal se alinea con la necesidad de implementar cambios estructurales en la producción avícola.  Eliminar las jaulas y mejorar las condiciones de vida de las aves también podría contribuir a un sistema alimentario más sostenible.

La experiencia de la gripe aviar en España y en el mundo exige una reevaluación de las estrategias de prevención. En lugar de medidas reactivas y parciales, se necesita un enfoque que priorice el bienestar animal.